Gestión Moderna de Riesgos de Identidad: Más Allá de la Priorización de Backlogs
Descubre por qué los métodos tradicionales de priorización en IAM fallan en entornos híbridos y cómo adoptar un enfoque basado en riesgos para gestionar identidades de manera efectiva.
La Priorización de Riesgos de Identidad Requiere un Cambio de Paradigma
La mayoría de los programas empresariales de gestión de identidades y accesos (IAM) continúan dependiendo de métodos de priorización obsoletos —clasificando tareas por volumen, urgencia de stakeholders o fallos en controles—, enfoques más adecuados para sistemas de gestión de tickets de TI que para la gestión moderna de riesgos de identidad. Sin embargo, estos métodos colapsan ante la complejidad de los entornos actuales, híbridos, dominados por máquinas y dinámicos, donde el riesgo de identidad surge de la confluencia de factores técnicos, operativos y contextuales.
Las Limitaciones de la Priorización Tradicional
Los marcos convencionales de priorización en IAM suelen centrarse en:
- Triage basado en volumen: Abordar primero el mayor número de problemas
- Respuestas impulsadas por ruido: Reaccionar a las quejas más fuertes o a los stakeholders más vocales
- Auditorías centradas en controles: Corregir lo que falló en una verificación de cumplimiento o control de seguridad
Aunque estos métodos pueden ser suficientes en entornos estáticos y dominados por humanos, no logran abordar la naturaleza multifacética del riesgo de identidad en las empresas modernas. Los entornos actuales se caracterizan por:
- Identidades de máquina (cuentas de servicio, APIs, dispositivos IoT) que a menudo superan en número a las identidades humanas
- Aprovisionamiento dinámico con acceso justo a tiempo y cargas de trabajo efímeras
- Infraestructuras híbridas que abarcan entornos on-premises, en la nube y multi-nube
- Contextos empresariales complejos donde los requisitos de acceso varían según el departamento, proyecto y nivel de sensibilidad
La Matemática del Riesgo Detrás de la Priorización de Identidades
Una gestión efectiva del riesgo de identidad requiere evaluar una ecuación de riesgo compuesta que incorpore:
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Postura de Control
- Controles de seguridad actuales (MFA, acceso condicional, elevación de privilegios)
- Brechas en la cobertura de controles entre tipos de identidad y entornos
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Factores de Higiene
- Cuentas huérfanas y credenciales inactivas
- Accesos sobreprivilegiados e inflación de roles
- Gestión inconsistente del ciclo de vida
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Contexto Empresarial
- Sensibilidad de los datos y requisitos regulatorios
- Procesos empresariales críticos y dependencias
- Acceso de terceros y cadena de suministro
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Intención de Amenaza
- Patrones de ataque conocidos dirigidos a tipos específicos de identidad
- Enfoque de los adversarios en entornos o tipos de datos particulares
- Inteligencia de amenazas emergentes sobre ataques basados en identidad
"En el momento en que tu entorno deja de ser mayoritariamente humano y con onboarding tradicional, la priorización convencional se desmorona", señalan expertos del sector. "El riesgo de identidad se convierte en una función de cómo estos factores se intersectan, no solo de qué control falló en una auditoría".
Transición a una Gestión de Identidades Basada en Riesgos
Los equipos de seguridad deberían evolucionar desde una gestión de identidades reactiva, impulsada por tickets, hacia enfoques proactivos e informados por el riesgo:
- Implementar evaluaciones continuas de riesgo que analicen los factores de riesgo compuestos en lugar de fallos de control aislados
- Adoptar modelado de amenazas de identidad que considere tanto vulnerabilidades técnicas como impacto empresarial
- Aprovechar analítica e IA para identificar patrones de identidad de alto riesgo en entornos complejos
- Integrar puntuación de riesgo de identidad en marcos más amplios de gestión de riesgos empresariales
- Priorizar la remediación en función del impacto potencial en el negocio, no solo de los fallos de control
Este cambio requiere tanto soluciones tecnológicas como transformación organizacional, incluyendo colaboración multifuncional entre equipos de identidad, operaciones de seguridad y stakeholders empresariales. Dado que la identidad sigue siendo la principal superficie de ataque en las empresas modernas, las organizaciones que no evolucionen sus métodos de priorización tendrán dificultades para gestionar eficazmente su exposición al riesgo.